Cuando te postulas a un puesto, lo primero que hace mucha gente —reclutadores incluidos— es buscarte en LinkedIn. Tu perfil es tu página de presentación abierta 24/7: si está optimizado, trabaja por ti incluso mientras duermes; si está descuidado, resta.
El titular: tu activo más valioso
El titular aparece en cada búsqueda, comentario y mensaje. No lo desperdicies repitiendo solo tu cargo. Usa una fórmula simple: qué haces + para quién + tu valor o especialidad, e incluye las palabras clave por las que quieres que te encuentren, porque el buscador de LinkedIn las usa.
En vez de «Analista», mejor: «Analista de Datos · SQL, Python y dashboards que reducen el tiempo de decisión».
La sección «Acerca de»
Escríbela en primera persona. En los primeros dos renglones (lo que se ve sin pulsar «ver más») di quién eres y qué aportas; luego desarrolla con 2–3 logros concretos y cierra con una invitación a contactarte. Reparte las palabras clave de tu sector de forma natural.
Experiencia: logros, no tareas
«Responsable de redes sociales» dice poco. «Crecí la comunidad un 40% en 8 meses y generé 120 leads» dice mucho. Convierte cada puesto en 3–5 viñetas con verbos de acción y números. Son las mismas reglas que para un CV que pasa los filtros ATS: evidencia y palabras clave.
Lo que termina de cerrar el perfil
- Foto profesional y una portada limpia.
- URL personalizada (linkedin.com/in/tu-nombre).
- Aptitudes alineadas con el puesto que buscas, y pide un par de recomendaciones.
- Actividad: comentar o publicar de vez en cuando te mantiene visible.
Cómo mejorarlo sin adivinar
Si no sabes por dónde empezar, la optimización de LinkedIn con IA te propone 5 titulares, reescribe tu «Acerca de» y tu experiencia con palabras clave y te muestra un antes/después por sección. Y si apuntas a una vacante concreta, revisa primero tu brecha de habilidades frente a esa oferta.